GULA Y TEMPLANZA ( alejandrinos )
¡Qué infame pesadilla que viví el otro día!,
en medio de un banquete, de un robusto atracón,
frente al pastel de pollo y el lomo del lechón,
despuès del pie de fresas, mi pulso no latía.
Había comido mucho, y el azúcar subía,
se iluminó mi rostro en un lampo marrón,
después de la lasagna y un trozo de turrón,
caí redonda al suelo contra la losa fría.
Lo único que temo, ¡galeno insoportable!,
despuès de sus injurias y burdas advertencias,
es que el cielo no tenga un menú que ofrecer.
La gula que me agobia es musa ingobernable;
quiero, en mi viaje eterno, no perder la conciencia,
y espero despertarme con ganas de comer.
Mardy Mesén R.
San José, Costa Rica.
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28/4/2015
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