miércoles, 10 de enero de 2018
Innombrables
Innombrables
La victoria del odio y el prejuicio,
los consejos de expertos en falsía;
el corrupto infernal que al pueblo guía
sin ninguna objeción al precipicio;
la miseria del niño, el sacrificio
de los hombres honestos por la fría
y bestial expresión de burguesía
en el rostro del sátrapa de oficio
enardecen de ira mis entrañas.
¡Asesinos, malditas alimañas!,
quienes hieren y matan sin piedad.
Mi carácter lo vuelven iracundo
las injustas bajezas de este mundo
empeñado en transar con la maldad.
Mardy Mesén R.
San José, Costa Rica.
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¡Qué pequeños!
¡Qué pequeños!
¿Qué muerte se despierta por las sierras?,
¿qué rueda de terror va al monte espeso
lanzando resoplidos de locura
con destructivas hélices de hierro?
Que enjambre de extermino en los eriales,
en las costas, los valles, los desiertos,
por la tierra que exuda su dolor
con la fuerza que al yunque da el herrero.
Y, así, como un gigante se derrumba,
con su espinazo alcanzan tosco suelo
las edificaciones de los hombres…,
caen sobre las almas y los sueños.
Y aquel que era arrogante y era altivo
solloza resumido e indefenso;
herido y consternado en la contienda,
remonta una plegaria hacia los cielos;
se arrastra, se descubre delicado,
se hermana a la tristeza de otros cuerpos.
Cuando la tierra escupe su fastidio,
¡qué pequeños que somos…,qué pequeños!
Mardy Mesén R.
San José, Costa Rica.
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SILENCIO
SILENCIO
En la suprema cumbre de una roca
que del mar sobresale a lo infinito,
lanzo al viento y al mar mi oculto grito
desde el acantilado de mi boca.
A tientas con mi fe, mi pecho invoca,
ruega hambriento de luz y ya contrito,
que se acabe el horror de lo inaudito
y el oleaje brutal que lo sofoca.
Mas es mi triste ruego tan precario
que no hay eco, ni sal, ni arena en los
celestes espejismos que presencio.
Áfono es mi sollozo solitario,
un pájaro sin alas y sin Dios
que vuela únicamente entre el silencio.
Mardy Mesén R.
San José, Costa Rica.
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A Chelo Alvarez (Juego de Halloween)
A Chelo Alvarez (Juego de Halloween)
¡Y vuelve la burra al trigo!,
o más bien, ¡la bruja al ruedo!,
no será entonces tan buena
si va pidiendo refuerzos
para combatir mi encanto
y mi efectivo embeleso.
.
Ya mejores lo intentaron,
pobres, aún lo recuerdo,
terminaron con joroba,
con verrugas por el cuerpo;
con las patas como cactus,
llenas de espinas y pelos;
amén de tuertas y calvas,
terminaron sin consuelo,
pues les quité los maridos
y los mandé al mismo averno,
ya aburrida de regalos
y de sus odiosos ruegos.
.
Pero hay gente temeraria,
brujas de muy corto vuelo
que aún ignoran la desgracia
que es interrumpir mis sueños.
Recuerda que eres “Aldonza”
y no yo, te lo recuerdo;
vas a tener que aceptarlo,
pues hay archivos del reto.
A ti te lucen los locos,
locos, dementes y viejos;
lo mío, pues ya lo sabes,
es lo lozano y lo bello.
Y, ya que insistes, te aclaro:
no, no soy Miss Universo,
no porque no lo merezca,
ha sido falta de tiempo,
he estado muy ocupada
hechizando caballeros,
invirtiendo en “real state”
y gobernando mi reino.
.
Pero escuché tus gruñidos,
tu insoportable berreo,
incluso la pobre Erato
ya te aplicó su bloqueo.
Tus brebajes de gusano,
tus compotas de veneno,
solo podrían causarme
un poco de mal aliento.
Pero para que no pienses
que no valoro tu esmero
te he dedicado un conjuro
a ti y tu equipo completo:
“¡Vuelen, crípticas arpías,
vuelen, infernales cuervos!”,
víboras de la Gran Gruta,
enrósquense por sus cuerpos;
saquen sus lenguas letales,
beban sus fluidos etéreos;
inoculen en sus venas
este conjuro perverso;
que se les brote la cara
con viruela del averno,
y que les crezcan sin pausa
bigotes gruesos y negros;
que cuanto coman y beban
se convierta en triglicéridos,
y entre las cejas les salten
ácaros, piojos de cerdo;
que les caiga la papada,
por las rodillas, los senos….
Que si montan sus escobas
se queden siempre sin frenos…”
¡Amigus allarte arresti,
allarte ascendari resto!
San José, Costa Rica.
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DESFACIENDO CONJUROS
Juego de Halloween
Respuesta a Chelo Alvarez.
DESFACIENDO CONJUROS
Estaba yo muy tranquila
durmiendo en mis aposentos
y llegó Chelo iracunda
lanzando mil improperios
y conjuros en mi contra,
¿yo, que con nadie me meto?
Y habló de labios, zapatos,
de zarpazos y amuletos;
de los Cien Años…¿de Gabo?,
de resbalones en techos,
de esparadrapos en bocas,
de amordazarme los verbos…
Aquello es una zambumbia
y no un conjuro del bueno.
La pobre Erato me dijo:
¿qué le ha pasado a la Chelo?
¡Hasta salió con tus ex!,
con sanguijuelas en dedos…,
mínimo se habrá tomado
diez litros de “José Cuervo”.
Pues a mí me dio una idea
-le dije a Erato en secreto-
Todo conjuro barato,
yo, con mi poder, lo invierto:
“Quiero zapatos de lujo,
yo los prefiero stilettos;
y el verbo dimensionado
como la Safo de Lesbos,
y que no sean cien años
sino el umbral de lo eterno;
las sanguijuelas se tornen
arcas de joyas, dinero…,
y no quiero esparadrapo
sobre mis labios de fuego,
yo quiero que Burak Özçivit
me los cierre con sus besos….
¡Y que la Chelo reviente
como un sapo traicionero!,
que cuando salga a la calle
prendan en fuego sus pelos,
que, en las compras del mercado,
se quiebren todos sus huevos;
su nata se ponga rancia
y los tosteles, añejos;
que cuando camine o corra
se enrede en sus propios ruedos.
¡Spectroum Avis Exumi!
¡Avada Kedavra, Presto!
.
Mardy Mesén R.
San José, Costa Rica.
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