lunes, 23 de junio de 2014

Glosa de la estrofa del poema “Lo Fatal” de Rubén Darío.







“Dichoso el árbol que es apenas sensitivo
y más la piedra dura porque esta ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.”

Rubén Darío.

Glosa de la estrofa del poema “Lo Fatal” de Rubén Darío.

Es una sombra eterna mi aciago pensamiento,
mis luchas y razones un sueño cognitivo,
pienso en la hora funesta, sin fin en mi tormento,
dichoso el árbol que es apenas sensitivo.

Ardientes mocedades se despeñan al grito
oscuro de la carne que su final presiente,
envidia me da el viento y el éter infinito,
y más la piedra dura porque esta ya no siente.

Un páramo de miedo me observa inanimado,
entierra mis ensueños de trovador cautivo,
contra el mundo se ahoga mi aliento enamorado
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo.

¡Oh fragante existencia, sublime es tu agonía!,
el hombre es un mendigo que muere lentamente,
no hay mayor infortunio que esta oquedad sombría
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Mardy Mesén R.
San José, Costa Rica.
Derechos Reservados
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Vaivenes ( Décimas )









Vaivenes ( Décimas )


Como una agreste cascada,
que discurre al infinito,
viaja el anhelo fortuito
del hombre y su encrucijada.
La vida es una jornada,
placer que oscila en quebranto,
vino, dolor, fuego, llanto;
y en lúdicos artificios
la piel se agita en sus vicios
o en su incensario más santo.

Todo lo que fue termina,
se agota en su fiel misterio
la carne y su cautiverio
cual vuelo de golondrina.
Al son del tiempo germina
la lumbre de la conciencia,
la madurez como esencia
y alquimia del hombre justo,
ya ha florecido el arbusto
que al ser le da consistencia.

Y así en las trémulas eras
del mundo surgen semillas,
como verdes maravillas
que encierran nuevas quimeras.
Luego en las horas postreras
bajo el cenit del aliento,
polvo somos contra el viento,
vaivén de ancianos trigales,
y el cáliz de nuestros males
expira en el firmamento.

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Mardy Mesén R.
San José, Costa Rica.
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Oda a Juan Santamaría nuestro Héroe Nacional. ( Díptico )





Oda a Juan Santamaría nuestro Héroe Nacional.

Cual potro de bronce bajo un sol de fuego,
pleno de coraje, te enfrentas al juego
del fiero enemigo con veneno ciego.
¡Oh efebo de oro! ¡Oh David labriego!

¡Juan Santamaría, soldado valiente!
de orgullo de pueblo, de madre doliente,
tu amor por la patria palpita creciente,
y a las fieras llamas das tu pecho ardiente.

Patria nunca olvides su ofrenda y presea,
su sacra encomienda, su humilde ralea;
al héroe que cae y el blasón ondea
con el alma entera vestida de tea.



PROPUESTA DE UNA ODA
3 ESTROFAS EN CUADERNA VIA
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Oda a Juan Santamaría nuestro Héroe Nacional.

Como un potro de bronce bajo el rayo del fuego,
invicto en tu coraje, de cara al sol y al juego
del feroz enemigo que arde en veneno ciego;
Goliat de la violencia contra el David labriego.

¡Oh Juan Santamaría, el soldado valiente!,
orgullo de tu pueblo, de tu madre doliente,
la libertad te incita, es palpito creciente,
para las fieras llamas llevas tu pecho ardiente.

¡Oh Patria nunca olvides su ofrenda y su presea!,
su sagrada encomienda, al de humilde ralea
que como un héroe cae mientras tu emblema ondea,
ese, que el alma entera te entregó en una tea.


Mardy Mesén R.
San José, Costa Rica.
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Elegía de Madre y pueblo. ( Pareados )





Elegía de Madre y pueblo. ( Pareados )



Al ala quebrada de tu abrazo tierno
un vuelo silente la oculta en lo eterno.
La aurora corteja mi mirada yerta
y al alma que cruje por la madre muerta.
Siento tempestades, lóbregos matices,
por todos tus besos y sus cicatrices,
camino en las sombras de tu lejanía
y soy para el pueblo un sol de agonía;
el bosque me ausculta, su invierno me hiere,
desgrana el jilguero su son miserere.
Madre tu inocencia siento en la llanura,
campesinas huellas de mi honda amargura.
Acoge mi alma de duelo infinito,
llévala hasta el centro de tu fiel ternura
y dale tu aliento de incienso bendito.



Mardy Mesén R.
San José, Costa Rica.
Derechos Reservados
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Ese beso ( madrigal )





Ese beso ( madrigal )


Quiero besarte aquí
con un beso fugaz como la brisa,
besar la curvatura de tu risa;
y al darte un beso así,
dejar este rubor, que me sofoca,
que agita este delirio hacia tu boca
de rosa, crisantemo y alhelí.
Ese beso de ti,
como ánfora de miel,
que vuelva en el recuerdo que le invoca
con su rastro de piel,
que yo vuelva a decir: “El beso aquel….”
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Mardy Mesén R.
San José, Costa Rica.
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