lunes, 1 de mayo de 2017

PRIMER POEMARIO




PRIMER POEMARIO



Escribo desde el cálido ostracismo,
sangrando desde el fondo del dilema,
persigo sin ninguna estratagema
la inspiración casual, conmigo mismo.

Persigo en la prisión del optimismo
a la musa con fe y algún esquema;
la cubro de pasión y de poema
para salvarla así del cruel abismo.

Escribo con dialéctica imperiosa
y emborrono con miedo exacerbado
porque no quiero hallarme en la famosa

trampa de todo iluso equivocado.
Mas ya, asida al papel, mi blanca diosa
juega con mi emoción de enamorado.

Mardy Mesén R.
San José, Costa Rica
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Lo amé




Lo amé


Su fuego agitó el deseo
bajo el verano furioso
cuando un febrero sedoso
nos dio su azul parpadeo.

Vencido en el apogeo
de amor, se ató junto al mío
su cálido escalofrío
para hacer un nuevo canto
entre un paisaje de encanto
a las orillas de un río.

¡Lo amé y nunca supo cuánto!
De ayer se tiñe mi estío,
de un sol bermejo…, amaranto.

Mardy Mesén R.

San José, Costa Rica
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ERAN SUS DOS OJOS ( Glosa a Bécquer )


ERAN SUS DOS OJOS ( Glosa a Bécquer )
.

Eran sus dos ojos
cual cielos abiertos,
radiante su cara
como etéreo lienzo;
lo vi sollozando
y entendí en silencio
que, al cerrar su alcoba,
sus pasos salieron.
.
Frágil como el vaso
que al quebrado suelo
el agua arrojaba,
me tendí en su lecho,
y amé entre la sombra,
que me lo dio a intérvalos,
su figura rígida,
su glorioso cuerpo.
.
Aún recuerdo el día
de ese amor primero
que encendió de ruidos
mi valle y mi pueblo.
Hoy, desde el contraste ,
brota su misterio
y, entre mis tinieblas,
vuelvo a ese momento…
Solos, los dos solos,
tras los sueños muertos.
.
Mardy Mesén R.
San José, Costa Rica
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viernes, 7 de abril de 2017

SUEÑOS DE UNA MUSA




SUEÑOS DE UNA MUSA



Leve como el vuelo de las golondrinas,
como musa alada de un valle otoñal,
danza entre las flores ocres, purpurinas,
y es su añil mirada casta y celestial.

Suaviza su risa las hojas cansinas
que el céfiro alegre lleva hasta el cristal,
mientras lampos de oro sobre las colinas
consagran al día su esplendor final.

Y, en la blanca estancia, duermen sus secretos:
sueña con ser Venus o ser flor de lis;
besan la almohada sus párpados quietos

y, oníricamente, llueve por Paris.
Dos cisnes, en sueños, danzan indiscretos
con núbiles plumas y aliento de anís.


Mardy Mesén R.
San José, Costa Rica.
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MUJER




MUJER



Altares te levantan, mas mueres lapidada,
santísima, beata, magdalena valiente;
mientras hombres encantas, sirena emancipada,
de un lánguido rosario, surges madre doliente.

Como la mar, temida; como la mar, amada;
enaltecida y frágil, etérea y diligente;
la ternura en tus ojos, celestial y nimbada,
podrá trocar al rojo matiz del beso ardiente.

Profetisa y faunesa, sagrada profetisa,
lo turbio, lo profano, la llama del altar;
absorta y enigmática como la Mona Lisa,
o musa predilecta de un sol crepuscular,

en ti la lira encalla con dilecto placer.
Las artes y las flores tienen tu voz, mujer.

Mardy Mesén R.
San José, Costa Rica.
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